Los ricos son el problema
“La participación que se nos pide es,
además de la ruina de la clase obrera,
el consentimiento de la entrega.
Y eso no estamos dispuestos a darlo
los trabajadores argentinos”
(CGTA, 1968)
Los ricos del mundo tienen condiciones de vida privilegiadas y pretenden reproducirlas para siempre. Lujos (islas privadas, yates, mansiones paradisíacas, viajes por el mundo) y “gustos” de todo tipo como trata de personas y abusos de menores, que involucran a personajes de todos los ámbitos, como reveló el caso de Jeffrey Epstein, financista millonario estadounidense.

Cuando no atesoran la riqueza en guaridas fiscales, en dólares u oro, lo que hacen es “invertir”, y, en forma dominante hoy, colocar su dinero en grandes bancos y fondos de inversión (JP Morgan, Blackrock, Vanguard, Fidelity, Pinpoint, etc). Organizaciones de ricos que gestionan y les reproducen el dinero desde y hacia distintos rincones del planeta.
Estas oligarquías financieras globales personifican el proyecto del globalismo. Larry Fink, CEO de Blackrock, además de volverse multimillonario, es jefe de este fondo de inversión que administra U$D 11,5 billones, monto sólo inferior a la economía de EEUU y China.
La “inversión” en bonos del Tesoro de Estados Unidos (EEUU) es la más segura. La Reserva Federal (FED) paga por estos bonos a 10 años un interés cercano al 4%. Pero Blackrock es un fondo que se caracteriza por obtener mayores ganancias con inversiones de “alto riesgo”. En 2020 este fue uno de los fondos más duros en la renegociación de la deuda argentina.
Con acciones en las Bolsas de Buenos Aires (Argentina), Wall Street (EE.UU.), Londres (Gran Bretaña), Sidney (Australia) o Hong Kong (China), están presentes en los sectores de infraestructura y logística -comercial y financiera-, suministro energético y minerales, desarrollo de software e Inteligencia Artificial, centrales para todos los demás sectores de la economía.
Lógicamente estudian los mercados para colocar el dinero en aquellos sectores que prometen mayor valorización, sin banderas nacionales. Blackrock es uno de los accionistas mayoritarios de Nvidia (tecnológica, semiconductores) que cotiza en Nasdaq (EEUU), y de la ZTE Corporation (telecomunicaciones), de origen chino, que cotiza en Hong Kong (China).
Todos luchan por su porción de la torta
Entonces, ¿qué tanto la suerte de estos ricos con inversiones globalizadas está atada a la guerra interimperialista entre Estados Unidos y China? Pareciera que van un poco más allá.
Lo cierto es que todos los ricos, algunos que tienen menor escala y tienen su capital asociado con grupos locales o continentales, pelean por los mercados para “valorizar” su capital y hacerse más ricos. Y eso hace a la batalla subterránea por la apropiación del excedente, que sólo proviene de la explotación de la fuerza de trabajo en la esfera de la producción.
EEUU, entre locales y globales
Al interior de EEUU, según explicó Horacio Rovelli en la radio (26/1) “la disputa es entre la Reserva Federal (FED) manejada por los grandes capitales financieros… y el gobierno, el Tesoro de EEUU, por las tasas de interés”. Los primeros quieren apropiarse una renta mayor a través de los intereses. Los ricos asociados al complejo militar-industrial y petrolero yankee en el Gobierno se la disputan impulsando una baja de las tasas.
También con la invasión a Venezuela (3/1) que hizo a SLB y Halliburton, empresas de servicios petroleros que realizan perforación y mantenimiento, subir de valor 7% y 8%; Exxon Mobil, Chevron y ConocoPhillips, exploradoras de petróleo, subieron entre 2% y 4% (5/1). Ahora el conflicto en la región del Golfo Pérsico, con la reciente invasión de EEUU e Israel a Irán (1/03), volvió más costoso el suministro del 20% del petróleo mundial que circula por el estrecho de Ormuz. Así mejoran su posición como proveedoras al mercado europeo, elevando su valor mientras otros sectores caen, precisamente, por el aumento del precio del petróleo.
Acuerdo bilateral entre EEUU y Argentina
El “Marco del Acuerdo de Comercio e Inversión Recíprocos” entre EEUU y Argentina (13/11/25) generó la protesta del Wisconsin Farmers Union, organización que expresó al Gobierno “una sensación de traición que duele a los ganaderos” por la competencia abierta con las importaciones de carne argentina. El acuerdo se aprobó y las exportaciones argentinas de carne crecerán de 20 a 100 mil toneladas (6/2).
Quien celebró fue la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina (AmCham), por una reducción de impuestos bilaterales que incrementa sus exportaciones. También la vieja oligarquía terrateniente organizada en la Sociedad Rural Argentina (SRA) festejó la “oportunidad para que los productos agroindustriales amplíen el acceso a los mercados estratégicos”. Los frigoríficos locales organizados en la Unión de la Industria Cárnica (UNICA) fueron honestos: “resulta particularmente beneficioso para nuestro sector”.
Acuerdo comercial Mercosur - Unión Europea (UE)
En Europa, los agricultores locales también luchan contra la liberalización. En Francia irrumpieron en París a bordo de unos 46 tractores para protestar contra la firma del acuerdo, organizados por la Coordinación Rural (8/1). En Grecia, lanzaron un bloqueo de 48 horas de las principales autopistas, cruces y estaciones de peaje. Los tractores alinearon rutas clave en todo el país, deteniendo todo el tráfico excepto los vehículos de emergencia (8/1).
Los ricos argentinos del Grupo de los Seis (G6) -Asociación de Bancos Argentinos (ADEBA), Bolsa de Comercio de Buenos Aires (BCBA), Sociedad Rural Argentina (SRA), Unión Industrial Argentina (UIA), Cámara Argentina de Comercio (CAC) y Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), celebraron: “Argentina necesita aumentar sus exportaciones, lo que a su vez generará más empleo de calidad”. La Asociación Empresaria Argentina (AEA) dijo: “será positivo para el desarrollo económico y social de nuestro país” (10/1).
Gustavo Idígoras, líder de las empresas agroexportadoras organizadas en la CIARA-CEC reclamó al Congreso ratificar dicho acuerdo y pidió aprovechar el “veranito político” para “impulsar cambios cruciales”. Pidió “trenes competitivos”, aludiendo a la licitación del Belgrano Cargas que “recorre 7000 kilómetros de producción agrícola, desde Salta… y todos terminan en los puertos” del Río Paraná (ellos lo llaman “Hidrovía”), dónde pidió un mayor calado para reducir los “costos de contratación de barcos”. De yapa, mejorar los caminos a los puertos que generan “frustración entre los exportadores” (21/1).
La Cámara Olivícola de San Juan protestó en un comunicado, ya que el acuerdo expone a la producción argentina de aceite de oliva ante el principal productor mundial: "El problema no es venderle a Europa: es competirle en nuestra propia región… ¿por qué España vende más barato? No es más eficiente: está subsidiada" (24/1).
Marcos Galperín, CEO de Mercado Libre, con un negocio de escala continental, protestó denunciando formalmente a Temu, plataforma e-commerce asociada a las industrias productoras de China que se están volcando al mercado interno argentino con la apertura de importaciones.
El globalismo avanza en su política liberalizadora para vender en cualquier parte lo que se produce más barato en otro lugar. Entre acción directa, comunicados y declaraciones, las fracciones de capital de menor escala reclaman “protección” al Estado e impulsan acuerdos bilaterales para garantizarse su renta.
Gobierno de timberos y estafadores
En Argentina, el globalismo impuso el jugoso negocio del carry trade con bonos del Tesoro argentino. Además, se benefician por ser accionistas de las multinacionales ligadas al extractivismo agroexportador, energético y minero, en franco avance.
Ante el dólar barato que garantiza el carry trade, el capital volcado al agro, nucleado en la Mesa de Enlace (SRA, CONINAGRO, FAA) exigió devaluación durante todo 2024 pero ahora se integró negociando la anulación temporal de los impuestos (las “retenciones”), expectante ante una Reforma Tributaria que las elimine definitivamente.
En pleno camino a la aprobación de la Reforma Laboral, la UIA, que nuclea a los ricos industriales asentados en el país, se hizo eco del cierre de la planta de neumáticos FATE, en San Fernando en un comunicado (18/2). Mostraron “gran preocupación” por los 65.000 puestos de trabajo perdidos en los últimos dos años y pidieron “igualdad de condiciones para competir”.
El cierre se veía venir. Javier Madanes Quintanilla, el dueño, dejó casi mil familias sin sustento. Los trabajadores ocuparon la fábrica. Y, con una orden judicial de desalojo del predio en marcha, Madanes anunció que abrirá una empresa para abastecer a la industria energética con baterías de litio, ¡en el mismo predio! Sobre esto el último Panorama Sindical de Radio Gráfica (2/3) aporta claridad: “este 2026 vamos a ver cierres de fábricas con patrones que se vuelcan a la timba financiera u otros servicios”. Paolo Rocca, de Techint, que “...tiene una fortuna de 1500 millones de dólares (y que en su juventud era financista) no va a perder. Los que sí van a perder son los trabajadores y sus organizaciones.”
Otra acción de Techint fue trasladar capital para volverse accionista mayoritario de Usiminas (en Minas Gerais), una de las grandes acereras de Brasil, después de haber perdido la licitación de tubos de gas para la exportación de GNL en el tramo entre Neuquén y Rio Negro con una empresa India. También, los ricos locales aprovechan el momento recesivo y el dólar barato para comprar divisas y, en lugar de invertir en el país, fugarse. Fueron más de 38.000 millones de dólares en 2025 según las cuentas del BCRA, aportó también Rovelli en otra de sus notas dominicales (1/3).
Reset neo imperialista en la economía real
El globalismo impone la timba y también la primarización a la que todos buscan acomodarse. Según el designio imperialista nos toca “desarrollar” la exportación de materias primas e importar manufacturas, como en el siglo XIX, con trabajadores más baratos (en peores condiciones laborales) trabajando en servicios, centralmente ligados a las finanzas y la energía. Esta es la realidad detrás de la “generación de empleo” que traería la llegada de inversiones apalancada por la “modernización laboral”.
Como Madanes, los ricos locales van volcando su dinero en ese sentido. Alberto Curado, presidente de Mercado Argentino de Valores (MAV), dijo (1/3) que en “2024 y 2025 la minería y energía se desarrolló terriblemente… petróleo, gas, energía eólica, litio, se abrió mucho el abanico. Las pymes de estos sectores demandan financiamiento”. La Bolsa de Comercio de Rosario difundió que los sectores de mayor financiamiento fueron aseguradoras y servicios financieros (23%) -bancos y billeteras virtuales- minería y energía (21%).
Transferencia de riqueza y el pantano
En definitiva, es la clase trabajadora la más afectada por la desindustrialización, la reforma laboral y la política tributaria. Involuntariamente financia el carry trade con el ajuste a jubilaciones, educación, salud y salarios públicos. Según datos de MATE (10/25), en dos años de mileísmo “un trabajador público perdió 8 millones de pesos y un jubilado 4 millones”.
Es que en su lucha por la renta, necesitan una clase fragmentada en su interés común contra ellos. La tramposa promesa que hacen a las nuevas generaciones es apostar a ser ricos.
También impulsan candidatos progresistas en frentes electorales a los que la clase trabajadora concurre como invitada, para canalizar sus luchas aisladas. Sus dirigentes han venido aceptando la invitación, que incluye algún cargo de honor, pero las condiciones de vida se siguen hundiendo en el pantano.
Sin fuerza, esa infructuosa propuesta nos ha demostrado ser compatible con el deterioro de nuestras condiciones de vida, mientras los ricos reproducen y mejoran las suyas. Incluso en el México “progresista” de Claudia Sheinbaum, los datos oficiales muestran que 46 millones de mexicanos (35,4% de la población) no alcanzan la Canasta Básica.
Aquí y allí, es hora de salir del pantano para dejar de consentir la entrega y resolver este problema.